La vida ha sido posible en nuestros campos porque las mujeres existían. En la aparcería, haciendo quesos, dando de comer a los animales, lavando la ropa, preparando la comida, fabricando los utensilios con las manos artesanas, haciendo el pan. Digo que las mujeres de nuestro campo existían y existen, porque como ha ocurrido a lo largo de la historia, las mujeres  han sido mujeres invisibles. Trabajaban más que nadie pero no cobraban.

Nuestra recordada Saro Bolaños hizo un trabajo importante para ponerlas en el lugar de la historia que merecían. Escribió el libro: “Mujer y aparcería”, que editó el Ayuntamiento de Santa Lucía. Decía Saro: “Las mujeres son las  responsables de la mayor parte del alimento que se produce en el mundo, lo que supone una contribución al trabajo agrícola esencial. Es curioso observar, además, como a muchas mujeres que realizan trabajos dentro del hogar y también fuera de la casa, especialmente en la agricultura, se las siguen considerando desdeñosamente como ‘ayuda familiar’. En el caso de la aparcaría, escribió Saro Bolaños, las mujeres fueron condenadas a la invisibilidad por las estructuras patriarcales dominantes, y ninguneadas por el interés económico de las empresas”.

Un sistema patriarcal que a la vez que las ignoraba a la hora de reconocerles un salario, las tenía en cuenta para cometer abusos laborales y acoso sexual. Para obligarlas a trabajar incluso estando embarazadas. Para soportar el trabajo junto a peligrosos pesticidas.

En la aparcería el hombre aportaba su mano de obra y la de su familia.  Solo tenía contrato el hombre de la casa, el varón era el único que se registra su contrato y que cotiza el régimen de la Seguridad Social Agraria. Tras las luchas de las mujeres y los hombres de la aparcería afortunadamente la situación ha cambiado. Hoy las mujeres existen y además en el caso de la aparcería ocupan el 90% del empleo en este sector.

Hoy estamos aquí  para hacer justicia con las mujeres rurales. Hoy Santa Lucía es la ciudad gracias a aquellas mujeres que tanto trabajaron, que vinieron de otros pueblos de Gran Canaria a trabajar aquí en el campo, cuando no existía en sector turístico. Ese duro trabajo hizo posible que las familias salieran adelante, que encontrarse el sustento en las duras condiciones de la posguerra y la dictadura, que encontraron comida donde no la había. Gracias a ellas, a su trabajo y su lucha, se pudo salir del Triángulo de la Miseria, como se conocía a esta comarca del Sureste. Gracias a ellas

Flora Vélez López nació en el Ingenio de Santa Lucía el 12 de noviembre de 1927 y tiene como descendencia 7 hijos y 3 hijas, 20 nietos y 10 biznietos. Durante su vida ha trabajado como medianera en cultivos de papas, millos, tomates y calabazas.

@DuniaGonzalez_

*Discurso pronunciado el viernes 14 de octubre de 2016 en el homenaje que se rindió a Flora Vélez López con motivo del Día Mundial de la Mujer Rural.

Vídeo homenaje a Flora Vélez López

Vídeo homenaje a la Mujer Rural del Ayuntamiento de Santa Lucía